El pasado mes de Agosto una amiga me dijo que Sôber estaban confirmados para las fiestas de San Mateo de Oviedo de este año. Evidentemente uno fue testigo del éxito de estos madrileños en aquel año 2002 cuando salió a la luz su disco
Paradysso y sus hits "Diez años" y "Arrepentido".
Eran los Tool españoles, tenían una base más que sólida de seguidores y todo iba sobre ruedas en su carrera. En 2004 editaron
Reddo, un disco en el que, sin bajar las cotas de calidad a las que nos tenían acostumbrados, apostaron por un sonido más accesible y soft; algo que en su momento no agradó a los fans de discos más agresivos como
Morfología. Tras decidirse por sacar un
Grandes éxitos (algo que siempre es un mal augurio, no sé muy bien por qué) decidieron separarse en lo que parecía su gran momento .
Los años fueron pasando y cada uno de los miembros de Sôber continuó editando discos bajo los nombres de Savia Y Skizoo. La trágica muerte del batería (entonces en Savia) Alberto Madrid en un accidente de tráfico en Noviembre de 2006 cambió las cosas. Este tipo de cosas siempre terminan obligándote a sentarte y pensar.
Si a esto le añadimos plataformas en la red en las que los fanáticos de Sôber pedían la reunión del grupo ya puedes imaginarte cómo termina la cosa. "La vida son dos días" pensaron los miembros restantes. La reunión se convirtió en una realidad y añadiendo al joven Manu Reyes como sustituto de Alberto Madrid editaron
Superbia hace apenas unos meses. Un disco agresivo, más "metalero" que de costumbre, con bits de metal clásico que dejan entrever las influencias de los compositores del mismo. De todas formas, el disco tiene la más que notable esencia de los Sôber de toda la vida y las buenas críticas se suceden en la prensa musical.
Ahora que nos hemos situado, vamos al grano. Anoche vi a Sôber en Oviedo, gratis y bajo la lluvia; creedeme cuando digo que mereció la pena.
Saltaron a escena a eso de la una y cuarto de la madrugada con "Superbia", la canción que abre su nuevo disco, del mismo nombre. A pesar de que el sonido no era muy bueno, se les vio motivados; no parece ser la típica reunión de "sólo por la pasta". Continúan con el hit single de
Paradysso antes mentado: "Diez años"; ya nos tenían a todos y a todas en el bote. Siguen con "La nube" uno de las canciones más afamadas de
Reddo. La gente saltaba y coreaba sus canciones y a Carlos Escobedo (cantante y bajista) no se le iba la sonrisa de la cara. Sus compañeros se mantenían en esa actitud tan suya de siempre: vestidos de negro, serios e interpretando su papel de chicos atormentados; a todos nos gusta esta actitud, para qué negarlo.
"Eternidad", "La araña" y "Paradysso" caen una detrás de otra. No parábamos de saltar, el sonido había mejorado, distinguimos prácticamente cada sonido de guitarra; saben muy bien cómo sacar adelante el concierto. Tras "El hombre de hielo" nos ofrecieron unos duelos de guitarra y un curioso interludio de percusión que perfectamente podría ser de los Sepultura más tribales, dando paso así, a una versión semi acústica de "Náufrago"; otro de los singles de su último disco.
Llegamos a la recta final del concierto y cómo no, era el momento de volver a los clásicos: "Oxígeno" nos hace botar otra vez. Se despiden, nos dan las gracias, son casi las tres de la madrugada, pero el público pide más. Evidentemente esto no se acaba aquí.
Atacan otra vez el escenario con "Arrepentido", una de las canciones más coreadas de toda su carrera. y como quien no quiere la cosa nos dan una patada en la cara con "Loco" uno de los temas más agresivos de su, ya clásico,
Morfología. Ya estábamos todos y todas satisfechos, pero vuelven a salir y se despiden con "Sombras" la canción que compusieron solamente para demostrarnos que se habían reunido y que aquí se quedaban.
Un concierto con todo calculado, excelentemente ejecutado, ni un altibajo, fluido y entretenidísimo. seas fan de Sôber o no. Desde luego un grupo que no puedes perderte si es que tienes la oprtunidad de verlos en directo. He dicho!