Retomamos!
Después de un tiempo sin actualizar volvemos a la carga con una obra cuanto menos mastodóntica (no, nada que ver con Mastodon).
Envy vienen de Tokyo y se formaron a comienzos de la (odiada por algunos, amada por otros) década de los noventa; 1992 fue el año de su debut discográfico. Cualquier referencia que encontréis sobre ellos en Internet responderá a las etiquetas de post-rock, post-hardcore, screamo, bla, bla, bla. Entre tanto nombre pedante que no dice absolutamente nada se esconde una formación cuyo ímpetu artístico les ha llevado a ser la banda de rock japonesa más aclamada fuera de sus fronteras, al menos de este tipo de música, a saber, hardcore, ambient... música underground por decirlo de alguna manera.
Habiendo comenzado su andadura con una música parecida al abstract hardcore (si es que eso existe), Envy han ido creciendo disco a disco hasta llegar a su último álbum: Recitation (2010), un título que sintoniza a la perfección con su contenido tanto lírico como musical. Bien es cierto que no encontramos tanto canciones (entendidas como cortes que se suceden con una mínima pausa entre uno y otro) como una masa de música hipnótica cargada de lirismo que flota entre lo negativo y lo necesario de la alegría para seguir adelante.
Recitation se abre con una pieza de guitarra acústica, suave y melancólica: "Guidance" actúa como saludo inicial al oyente para continuar con "Last hours of eternity"; y a partir de aquí comienza el viaje: cortes de una media de seis minutos que destacan por la alternancia de estructuras sonoras. Las canciones responden a un mismo patrón: guitarras y secuencias evocadoras y suaves y explosiones de ruido, gritos de rabia y sensación de descontrol abssoluto (aunque ellos controlen cada nota, cada ruido, cada programación, cada recitado o cada beat).
Una mención especial se merecen las voces. En discos anteriores veíamos a un Tetsuya Fukugawa gritón pero también melódico. Aquí su voz no es un instrumento sino una herramienta. Haciendo honor al título del plástico, las voces entran en escena de manera brutal y "hardcoriana" cuando el caos sonoro se hace patente, pero se diluye en recitados y susurros en las partes más evocadoras y puramente ambientales. No hay medias tintas más melódicas o pegadizas, de esto se encarga la múscia, de la cual la voz participa.
Todos los temas son destacables, cada uno aporta de una u otra manera a la totalidad de la obra, sin embargo (simplemente como opinión personal), creo que temas como "Pieces of the moon I weaved" o "Dreams coming to an end" sirven perfectamente como resumen lógico del total del disco.
Es posible que al escucharlos penséis "esto ya lo han hecho Mogwai". Cierto, pero Envy componen, sienten y tocan de otra menra; vienen de otra cultura, de otros ambientes y de otra educación, algo que irremediablemente se hace notar en sus discos. Además llevan ya su tiempo en la brecha, como se dijo unas líneas atrás. A mí, personalmente me resultan menos pretenciosos y comerciales y su halo "intenso" me parece más natural que el de otras bandas del estilo.
En fin, que seguro que os pueden aportar algo bueno en cualquiera de sus formas. Cada canción del disco puede resumir uno de tus días. Hoy por ejemplo me quedo con la tranquila y relajante "Light and solitude". Puedo estar aquí escribiendo horas y darle a esto millones de vueltas, pero como todo el buen arte, es difícil de describir con palabras; lo mejor es que lo probéis por vosotros mismos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario